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martes, 21 de julio de 2015

Neopaganismo, el renacimiento de la antigua religión.





Este es un libro que me compré hace bastante tiempo. No hacía ni un año desde mi llegada al mundo pagano, y apareció en una de esas maravillosas causalidades, en el escaparate de la librería que hay frente a la casa de mis padres. 

La autora es Harita Menee, y es un libro que yo recomiendo muchísimo a las personas que, o bien son ajenas a la cultura pagana, o acaban de descubrirla. También si llevas muchos años dentro de tu tradición o culto y crees que no hay otros, es una buena idea leerlo.
Antes de nada, yo no estoy de acuerdo con el término neopagano. En el pasado lo usé, pero ahora mismo prefiero pagano, sin más. Por supuesto cada cual que emplee la palabra que más le guste o con la que se sienta más identificado/identificada.

El libro, de la editorial EllagoEdiciones, nos cuenta qué es el paganismo (o neopaganismo), cómo  se dio hace décadas el renacer de las antiguas religiones, qué factores fueron determinantes, etc. Esta parte es muy interesante, pues te pone dentro del contexto histórico, social, y político de determinadas épocas, que ayudan a entender cómo y por qué la espiritualidad pagana empezó a hacerse un hueco en la sociedad, y cómo hemos llegado hasta el punto en el que nos encontramos actualmente.
Luego, hace un repaso por diferentes sendas o tradiciones. 

Estos son sus capítulos:
  1-      ¿Qué es el neopaganismo?
  2-      Wicca, la brujería del siglo XXI
  3-      Espiritualidad femenina. Descubriendo lo Divino Femenino
  4-      Espiritualidad masculina. El retorno del Astado
  5-      La tradición nórdica
  6-      Druidismo y espiritualidad celta
  7-      Chamanismo y tradiciones indígenas

En el primer capítulo además tiene una pequeña parte en la que menciona el Kemetismo, la Streghería, el Discordianismo y nombra a las tradiciones griega, romana o la báltica.
El libro está muy bien documentado, tiene una extensísima bibliografía que podemos consultar al final, y se nota que la autora se lo curró a la hora de ponerse a investigar. Los capítulos dedicados a tradiciones concretas están muy bien pensados, pues hace un repaso meticuloso de la tradición, no se deja nada demasiado importante en el tintero, y aunque evidentemente son temas en los que se puede profundizar muchísimo más, ella deja al lector los datos y las explicaciones suficientes como para que éste sepa en qué consiste cada tradición sin abrumarle ni cansarle. Está escrito además de forma clara y directa, sin utilizar un lenguaje demasiado académico ni recargado.

 Si luego quieres ampliar tus conocimientos sobre algo concreto, te deja la bibliografía correspondiente.
Personalmente encontré muy interesante el capítulo dedicado al Asatru, la verdad es que me gustó mucho.
La autora no pretende sentar cátedra, en más bien un… “¡Hola! ¿Sabes lo que son los cultos paganos? ¿No? Pues ven que te cuento”

La única pega que le pongo es que se haya dejado tradiciones sin desarrollar. Por ejemplo es una pena que la autora, siendo griega, no le dedique un capítulo al helenismo, o que solo mencione la tradición egipcia, el discordianismo, o la stregha, cuando habría sido muy interesante que tuvieran su hueco en el libro más allá de una rápida mención en el primer capítulo.

viernes, 20 de agosto de 2010

Los familiares en la brujería.


Muchas veces, cuando leemos un cuento infantil o vemos una ilustración sobre brujas, éstas suelen aparecer acompañadas por algunos animales, como un sapo, un cuervo, o el más que conocido gato negro.
Estas representaciones tienen una causa concreta, no se deben únicamente a la imaginación de escritores o ilustradores.

Desde tiempos antiguos, ha existido la creencia de que las brujas cuentan con la ayuda de animales que colaboran con ellas en sus rituales, sus hechizos, que son sus mensajeros…Antiguamente incluso se creía que algunas brujas podían transformarse en animales gracias a los poderes oscuros que las otorgaba el demonio, y así, “disfrazadas”, acudir a los aquelarres.

Así pues, los familiares de las brujas son animales (no siempre domésticos, ya que al igual que puede haber gatos, también nos encontraremos serpientes y demás, por citar un ejemplo) que las acompañan y “ayudan” en los ritos y trabajos mágicos.
Los animales, son seres muy sensibles a los estímulos externos, y son capaces de percibir e incluso ver energías y entes que los humanos no somos capaces de apreciar. Por eso mismo, suelen ser muy útiles en cuestiones relacionadas con la magia o para detectar entes que puedan encontrarse a nuestro alrededor. Si os fijáis bien, podréis apreciar que en ocasiones, vuestro perro se queda mirando fijamente a un punto en concreto, como si hubiera algo ahí, y comienza a llorar o mueve alegre la cola. O mirad los gatos, que de repente empiezan a saltar, mover las patas y corretear como si algo o alguien estuviera jugando con él o haciéndole carantoñas.

Existen varias creencias respecto a los familiares en la brujería. Hay quien dice que, debido a la gran sensibilidad que poseen todos los animales, cualquier animal puede convertirse en nuestro familiar, pero otras personas, en cambio, aseguran que familiares sólo podrán ser unos animales concretos que posean unas características muy especiales.

Existe una teoría que a mí me llama mucho la atención acerca del origen de los familiares. Ésta, defiende que los familiares son en realidad unos entes o espíritus que han sido invocados por la bruja en cuestión o que han realizado un pacto con ella para servirla y ayudarla. Estos entes, adoptan la forma de un animal para poder estar con ella y servirla mejor, por ejemplo, espiando para su amo.
Las formas o apariencias más comunes de los familiares suelen ser la de gato, búho, rata, cuervo, sapo, serpiente, murciélago e incluso el perro.

La relación entre el familiar y la bruja es muy estrecha, convirtiéndose el familiar, en muchas ocasiones, en uno de los mejores amigos de la bruja. Al invitar a un animal a formar parte de nuestro hogar, al alimentarlo, al darle cariño, le estamos convirtiendo en mucho más que en una simple mascota, es un miembro de la familia, es decir, se convierte en un familiar.
Otra teoría, más antigua, acerca del origen del nombre “familiar” dice que el ente pasaba de padres a hijos, y así permanecía siempre en la misma familia. Se creía que el padre debía enseñar al hijo a cuidarle y tratar con él.

Nuestros familiares deben gozar de toda la protección que podamos proporcionarlos, tanto físicamente como espiritualmente.
Una manera de hacerlo, es comprarle un cascabel. Lo consagramos, y se lo ponemos al animal alrededor del cuello, con lo que de este modo, el sonido que produzca el cascabel al andar, alejará las malas energías y atraerá las positivas.

Como ante cualquier decisión de la vida, debemos ser coherentes a la hora de tener una mascota, independientemente de que ésta se convierta o no en un familiar.
Por ejemplo, es normal tener en casa un hámster, o un gato, pero no sería lógico meter un murciélago o un búho en nuestro apartamento. Como siempre, se trata de hacer las cosas con un poco de sentido común.

Espero que os haya gustado y resultado útil.
Buena Luna a todos.

Fuentes:
Mis conocimientos y apuntes.
Wikipedia.
http://www.wiccasolitario.com.ar/consultas.

sábado, 26 de junio de 2010

Herramientas y materiales usados en la magia.




Para todo ritual, hechizo, trabajo mágico, necesitaremos unas herramientas. Unas son básicas y otras para trabajos más avanzados.
En unas ocasiones trabajaremos con todas, otras con solo algunas.
Es importante tenerlas a mano e ir conociéndolas y familiarizándonos con ellas.
También en nuestro día a día, utilizamos objetos, materiales y demás que van desde las gemas hasta el tarot, con los fines más diversos.
He realizado una pequeña guía, muy básica para conocer qué materiales, objetos y herramientas utilizamos generalmente “las brujas”.

**Nota: Ésta es solo mi visión personal. Para este tema hay tantos puntos de vista como paganos en el mundo. Unos pensarán que son muchas herramientas, otros que son las adecuadas, y otros que son muy pocas. Acepto opiniones y críticas constructivas.

-Pentáculo: Tiene forma circular, al menos generalmente. Por lo que suele tratarse de un disco con un pentáculo dibujado en su centro. Yo siempre lo he visto colocado en el centro de los altares, y se utiliza para protegerse.
-Athame: Se trata de un cuchillo para rituales. Lo utilizamos para canalizar nuestra propia energía a la hora de abrir y cerrar el círculo de protección. Nunca, bajo ninguna circunstancia, se utilizará para dañar o herir a ningún ser vivo, por lo que no realizaremos ningún sacrificio con él. No deben tocar la sangre, tampoco deberán cortar nada. También se utilizan espadas y/o dagas.
-Cuchillo: Podemos poseer otro cuchillo, aparte del Athame, que utilicemos por ejemplo para cortar las hierbas que vamos a preparar o utilizar.
-Caldero: Antes de nada, debemos hacernos con uno que sea de buena calidad, es decir, resistente al calor, así como al fuego, para evitar accidentes. Tiene múltiples funciones: para rituales (por ejemplo quemando algo en su interior), para hervir sustancias, haciendo una hoguera en su interior y saltándola para purificarnos, etc. Debemos utilizarlo con cuidado de no quemarnos ni prender fuego a la casa (XD). Para muchas personas es el símbolo de la Diosa y también simboliza el útero materno. El más utilizado es el caldero de tres patas.
-Báculo (o varita): Es alargada, y, al menos que yo sepa, siempre será un trozo de madera. Podemos fabricar la nuestra propia con una rama y haciéndole algún detalle o engarzando alguna gema. Con ella, proyectamos nuestra energía al exterior. Tenemos que saber que esa energía se puede proyectar en objetos, otra persona, y algún lugar (incluidos diferentes planos).
-Escoba: Para volar sobre ella las noches de Luna llena (importante adoptar una postura cómoda)… ¡Que noooo! Jejeje. La escoba la utilizamos para realizar la limpieza antes de cualquier ritual. Es muy importante barrer siempre hacia fuera, para “sacar” y “limpiar” malas energías. Es importante no utilizar una escoba cualquiera, así que no cojáis nunca una de barrer la casa. La escoba de rituales sólo se utilizará para este fin, para nada más. Personalmente, creo que las escobas más útiles son las de palo de madera y cedras finas, es decir, la de los pueblos de toda la vida, las que estamos acostumbrados a ver en las ilustraciones de libros.
-Cáliz: Es una copa, símbolo de fertilidad. Podemos usarlo para, por ejemplo, beber en los rituales. Se puede rellenar con cualquier sustancia que quieras beber (desde agua hasta hidromiel si te parece bien). Sólo lo destinaremos para los rituales, así que no bebas de ella en una cena familiar :P
-Cerillas: Para encender velas, quemar inciensos, prender cualquier cosa dentro del caldero, encender fuegos…Son preferibles antes que los mecheros.
-Campana: Bueno, a mí ésta herramienta no me gusta mucho, ya que su sonido nunca me ha resultado agradable (me irrita). Se utiliza para llamar a las buenas energías.
-Apagavelas: No debemos apagar nunca una vela soplando. Utilizaremos o bien un apagavelas, o bien, los dedos (húmedos para no quemarnos).
-Velas: Sus funciones son múltiples: para meditar, para representar a los Dioses en los altares, para rituales, para realizar hechizos…Son uno de los métodos más sencillos de trabajo, y no por ello poco eficaces. A mí la magia con velas me gusta mucho, es sencilla de realizar y muy adecuada para principiantes. Al trabajar con ellas, siempre es recomendable tener en cuenta las correspondencias mágicas y cromáticas. Por ejemplo, usaremos una vela verde para la salud o una negra para quitar males de ojo.
-Inciensos, aceites y esencias: Para meditar, para rituales, para hechizos, para purificarnos…Al igual que las velas, existen unas correspondencias y características propias de cada incienso, aceite o esencia que podremos (y a mi parecer, deberemos) tener en cuenta.
-Hierbas y plantas: ¿Dónde se ha visto una bruja sin huerto? :P Nos servirán para innumerables finalidades: como remedios medicinales, para hacer infusiones, en trabajos mágicos…etc. Conocerlas y saber trabajar con ellas es un camino largo y que requiere mucho estudio. Pero, para no desalentar, diré que podemos comenzar con las más simples que todos tenemos en casa, por ejemplo un ajo, cebolla, manzanilla, tila, eucalipto…Es importante ir poco a poco y no intentar abarcar todo de golpe. Además, deberemos aprender cuáles son venenosas, qué efectos secundarios pueden tener, o cuáles están prohibidas (existe una guía del ministerio donde podemos ver qué parte de la planta es venenosa o peligrosa, cuáles estás prohibidas y desde cuando, etc.). Además, si se van a recoger al campo, debemos respetar las normas establecidas en la ley.
-Piedras y gemas: Para meditar, para rituales, para hechizos, para purificarnos…
-Libro de las Sombras: Es un libro donde iremos apuntando todo aquello que vamos aprendiendo, según vamos trabajando y madurando en este camino. Podemos hacerle como más nos guste, hablar de nuestras creencias, de las festividades paganas, de herborismo, de gemoterapia, apuntar rituales y hechizos, hablar de nuestras herramientas…lo que queramos. Será nuestra guía, y nuestro “diario”. Yo recomendaría tener más de uno, para organizarnos mejor. Cada LDS puede estar dedicado a un tema concreto…Yo, por ejemplo, tengo un cuaderno que utilizo para apuntar mis sueños e interpretarlos. La utilización y organización de o los LDS es siempre personal.
-Péndulo: Instrumento de radiestesia, es decir, para captar campos de energía.
-Tarot, runas: Mancias utilizadas tanto para magia como para la adivinación. No lo domino o conozco muy bien, por lo que de momento no puedo dar datos más concretos. Lo lamento.

Antes de utilizar una herramienta mágica, debemos consagrarlas. Esto se hace, primero, limpiándolas de forma física, realizando mientras tanto un trabajo de visualización y después, llevaremos a cabo un ritual para ello.

No tenemos por qué gastarnos el sueldo en comprar objetos, materiales o herramientas que nos sirvan tanto para nuestros trabajos mágicos como para el día a día. Debemos ser coherentes y prácticos, es decir, podemos ir creando nuestros propios objetos mágicos, y poco a poco, ya iremos consiguiendo otros más bonitos o de mejor calidad. Sin embargo, me gustaría añadir que no porque un objeto sea comprado es mejor. Es más, cuando los creamos nosotros mismos, ya los estamos dotando de una energía y un poder que no tendrán al ser comprados.

Fuentes:
Wiccanos.com
El péndulo: Luisa Soler.
Mis propios conocimientos y apuntes.

sábado, 12 de junio de 2010

Brujas

Cuando una persona oye la palabra “bruja”, rápidamente la asocia a una mujer anciana, de larga nariz, con verrugas y muy mala leche. Come niños, vuela en escoba, y hace pactos con el demonio.
Pero no hay nada más lejos de la realidad.
Comencemos viendo la definición. Según la RAE bruja es:
1. Mujer que, según la opinión vulgar, tiene pacto con el diablo y, por ello, poderes extraordinarios.
2. En los cuentos infantiles tradicionales, mujer fea y malvada, que tiene poderes mágicos y que, generalmente, puede volar montada en una escoba.
3. Mujer fea y vieja.

Mal empezamos. Esto no es más que el resultado de siglos de desprestigio por parte de la Iglesia. Desprestigio relacionado íntimamente con el odio misógino que existía siglos atrás.
Aclararé brevemente esto. No será un texto demasiado rico en detalles, es solo para poner al lector en situación, que sepa de dónde viene éste odio y ésta imagen tan distorsionada de las brujas. Muy breve y por encima, quizás ya entraré en más detalles en otros post .
Antes de la llegada y expansión del cristianismo, existía lo que se conocen como religiones paganas. En las mismas, se veneraba a la naturaleza, y la mujer tenía un papel trascendental: era quien daba la vida, la máxima representación de la fertilidad y la vida. Era la representación de la deidad.
Las “brujas” no eran más que mujeres que conocían perfectamente la naturaleza, sus ciclos, y realizaban rituales para festejarlos. Mujeres con un gran conocimiento de los poderes y cualidades de la naturaleza. Podían celebrar un rito de honor a la Diosa Madre, como curarte los dolores menstruales con unas hierbas. Eran mujeres sabias y respetadas.
Con la llegada del cristianismo, todo cambió. Para expandir sus ideas y creencias, la Iglesia tenía que demonizar todos los aspectos de las religiones existentes. Por ejemplo, el Dios Cerunnos se asoció con el demonio. La mujer, tan importante para aquellas creencias que “amenazaban” al cristianismo, no podían ser menos. Había que erradicar su imagen, había que quitarla poder, protagonismo. Para empezar, se la identificó como la culpable del pecado original, era una criatura que menstruaba y que daba a luz, por lo que se la identificó con el pecado, la lujuria, la sexualidad (desde un punto de vista negativo). Se la convirtió en la representación del mal, se la asoció con el diablo. A ella, y a todo lo que con ella tuviera que ver.
El éxtasis se desató con el Maellus Maleficarum (“El Martillo de las brujas”) escrito por Sprenger y Kramer allá por el año 1486. Todo inquisidor que se preciara, debía conocerlo y ponerlo en práctica. Según éste libro, “Toda brujería nace del deseo carnal, insaciable en las mujeres”. Una denuncia interpuesta por cualquier persona (desde un vecino envidioso, a un sacerdote lascivo) ya era motivo suficiente para encerrarlas y someterlas a tortura. Recordemos que la presunción de inocencia no existía. Entonces “Eran culpables hasta demostrarse lo contrario”. Qué decir que demostrarlo era muy difícil, a veces imposible. A los informadores y a los cazadores de brujas se les pagaba por condena, por lo que perseguir brujas se convirtió en un lucrativo negocio.
La imagen de la bruja malvada no es otra cosa que el resultado de años de difamación hacia las mujeres, de siglos de infundir el miedo y el odio hacia ellas, por motivos religiosos, de poder, etc.
Una vez aclarado esto, voy a hablar de lo que en realidad es una bruja. De lo que actualmente son las brujas.

-Como ya he comentado antes, no creo en el diablo. Por lo tanto, no obtengo “poderes” de él. No realizo rituales de adoración al mismo, ni me acuesto con él en ningún tipo de Aquelarre.
-No tengo “poderes mágicos”. No preparo pócimas a base de saliva de sapo y entrañas de tiburón, no puedo volar en escoba, ni lanzar bolas de fuego por la boca. No me hago invisible, ni me transformo en gato, sapo, o cualquier otro ser.
-No soy una friki. Ni tengo como misión salvar el mundo (véase embrujadas), ni una varita mágica con la que lanzar embrujos tipo “alohomora”.
-No realizo rituales de amor, más conocidos como amarres. Lo único para lo que sirven es para atar a una persona a ti en contra de su voluntad. Va, no solo contra mi ética, sino contra todas las éticas, creo yo.
-Como bien dice la “Danza espiral” la brujería se basa en el amor por la vida en todas sus formas. Por lo tanto, no hago males de ojo, ni nada por el estilo. No soy quién para castigar o dañar a ninguna persona.
-Refiriéndome al amor, añado algo más. La sexualidad es una forma más de vivir el amor, de manifestarlo. Vivo mi sexualidad de forma plena y sana, no porque esté asociado al pecado o la lujuria, como más de uno diría. Lo hago por amor, libremente, y sin coaccionar ni amenazar. La encomienda de la Diosa nos dice: “Todos los actos de amor y placer son mis rituales”, por lo que considero la sexualidad como algo trascendental, sagrado y positivo siempre que se viva desde el respeto, sin dañar a nadie.
-Tomo mis enseñanzas, mi aprendizaje, directamente de la naturaleza, observándola, aprendiendo de ella. Busco mis conocimientos y mi inspiración en ella. Mis rituales se basan en ella. Desde los ciclos de la Luna, los cambios de estación, la lluvia, el crecimiento de los árboles.
-No busco en la magia “una solución fácil a mis problemas”. Mi camino es aprendizaje y esfuerzo, por lo que no busco que nadie ni nada me lo dé todo hecho. La magia es para mí, otra parte de mi camino espiritual. No podría vivir la magia sin religión, y la religión sin magia. Para mí, la magia va unida a la naturaleza del hombre. Con ella, en ningún momento busco alterar o dominar las cosas. Todo tiene una razón de ser. Practico la magia natural, es decir, la realizo a partir del contacto con la naturaleza. Para practicar cualquier tipo de ritual mágico, creo necesarios dos aspectos: deseo y necesidad. No creo que nada se deba hacer a la ligera, y mucho menos por capricho. Toda acción lleva unas consecuencias, y hemos de ser capaces de asumirlas.
-Las herramientas utilizadas, paradójicamente, sí son las que nos narran las leyendas. Velas, escoba, caldero, varita o báculo, cáliz, athame, inciensos, y por supuesto el pentáculo. Sin embargo su cometido en los rituales, sí que sea quizás algo diferente de la idea preconcebida que se tiene de ellos. :P
-Creo en la eficacia de diversas mancias como el tarot, el péndulo, las runas, sueños, quiromancia, o astrología, pero (al menos de momento) no domino ninguna. Para comprenderlas y saber interpretarlas correctamente, se necesita mucha práctica y estudio.
-Estudio herborismo, las piedras y gemas, y me interesan aspectos como el Reiki y demás medios de sanción/curación.

Como veis, una bruja dista mucho de ser esa señora malvada que lanza maldiciones, o esa maruja que sale en los canales de las televisiones regionales ofreciendo tiradas de cartas y amarres.
Una bruja es, al menos desde mi experiencia, una mujer (u hombre en caso de los “brujos” :P) que basa sus conocimientos y estudios en la naturaleza, que busca crecer espiritualmente, y como persona, con unas creencias religiosas, y que se basa en el respeto y amor por los demás.
Me tomo todo esto como algo serio e importante en mi vida, por ello esta entrada. No me gusta que nadie me tome por chiflada, excéntrica, o que simplemente sigo una moda.
Simplemente, quería aclararlo. =^^=

Bendiciones.