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viernes, 13 de septiembre de 2013

Cómo llegué al paganismo

Bueno, hoy me apetecía crear una entrada muy personal, hablando un poco sobre mí. Nunca he contado por qué soy pagana, o cómo llegué hasta aquí, y creo que ya es hora.

Yo nací y crecí en una ciudad pequeña, en la que el catolicismo es la religión por excelencia. Mi familia, en su gran mayoría, es cristiana.
Me bautizaron, no sé si por tradición o por convicción, y me apuntaron a un colegio católico, en el que estudié durante toda mi niñez y mi adolescencia. Desde los seis a los trece años fui a catequesis, hice la comunión y más adelante la confirmación.
De pequeña, yo sólo conocía el cristianismo,creía que era la única religión. Como iba a catequesis, y mi colegio era cristiano, para mí la religión católica era algo así como una ley, tenía la extraña convicción de que los niños debían hacer la comunión y saberse las oraciones, porque lo decía alguna ley. Sí, es un planteamiento muy extraño, pero era lo que yo creía de pequeña.

De niña nunca puse en duda lo que la Iglesia me vendía. Al ser lo único que conocía, no podía cuestionar su autenticidad. Recuerdo que pese a que me decían lo bueno que era Dios, yo pasé mucho miedo del infierno: tuve una profesora que por cualquier cosa sacaba el tema: si no hacías los deberes, si hablabas en clase, si te portabas mal, si no rezabas, si no cumplías los mandamientos...todo eso te llevaba poco a poco a la condena eterna. Una vez le pegó una bronca en clase a un niño porque llamó "pulsera" a su rosario. Mi padre se decía "católico no practicante", vamos, que de boquilla mucho decir  lo maravillosa que es la Iglesia Católica, mucho repetir sus códigos morales, pero a la hora de la verdad, ni misa, ni rezar, ni nada. Y en el colegio a mí me explicaban que eso estaba muy feo, que había que ir a misa, y yo emparanoiada con que iba a ir al infierno.
Además que, aunque yo era cristiana,  siempre tuve una relación muy...intensa, por así decirlo con el tema de la brujería, la naturaleza, y con todo lo relacionado con "ciencias ocultas" por así llamarlo. Mis tías eran muy aficionadas a todos estos temas, así que supongo que en parte me lo pegaron ellas :P ( Mi interés por todo esto también es debido a ciertas experiencias personales que tuve siendo muy niña, pero que no voy a compartir aquí, espero que lo entendáis)
Me fascinaban las creencias antiguas, la mitología, las criaturas elementales, no paraba de soñar con el mundo celta...

Cuando crecí un poco, recuerdo que al empezar la secundaria (a los doce años) experimenté lo que podría llamarse "cierto despertar". Comencé a plantearme muchas cosas, a hacerme preguntas que no tenían una respuesta satisfactoria dentro del cristianismo. Empecé a tener ciertas inquietudes, y, lo que es más importante, me di cuenta (muy bruscamente, por cierto) de que la Iglesia ni era amor, ni era paz, ni era nada de eso tan bonito que me contaban. Descubrí la gran hipocresía del catolicismo, de cómo engañan, mienten, cómo juegan con la vida de la gente, con los miedos de los demás. Me cansé de tener miedo al infierno, a sentirme culpable por hacer esto o aquello.
Dejé la catequesis pocos meses antes de confirmarme, pero me hicieron volver y hacer la confirmación. Recuerdo ese día como un punto de inflexión: me sentí muy mal en la Catedral durante la misa, no paraba de preguntarme "¿Qué hago yo aquí?". No me gustó confirmarme, ni tener que besarle el anillo al Obispo, y me di cuenta que definitivamente no era ese el camino que deseaba para mi vida espiritual. Fue la úlima vez que entré en una Iglesia.
Tenía trece años.

Como estaba taaan decepcionada con el tema de la religión, llegué a una fase de  supuesta incredulidad absoluta. Y digo supuesta porque, pese a que había decidido renegar de cualquier religión, yo me sentía un poco vacía por dentro, no podía quitarme la idea de que tenía que existir algo más, necesitaba tener en algo en lo que creer.
Pasé varios años de inseguridad espiritual, a veces investigaba sobre formas diferentes de espiritualidad a las que me habían presentado toda mi vida, y otras me ponía en plan "mente científica y absoltamente escéptica".
Recuerdo que en una ocasión, me pregunté:
"Si antiguamente creían en Zeus, y Afrodita y todos esos Dioses Antiguos, ¿por qué no se puede creer ahora? Qué pena, a mí me gustaría una religión así"


 En una de mis épocas de vacío espiritual, investigué diferentes corrientes orientales, entre ellas el Budismo, pero aunque me pareció una religión preciosa, no me definía. Sí que es verdad que hizo que me reconciliara con la idea que se había formado en mi cabeza acerca de lo que es la religión, y aún hoy sigo leyendo sobre ella. El Budismo comenzó a abrir mi mente, a crear nuevas inquietudes en mí, y consiguió que me interesara por la meditación. Es una religión a la que tengo mucho cariño y respeto. :)
Como no lograba encontrar nada que me terminara de convencer, terminé por "montar" mis propias creencias. Pensaba que nadie más opinaba como yo, que nadie en su sano juicio tendría en su cabeza lo que yo era capaz de creer. Pero era feliz, a mí me servía, y decidí no buscar más.

Un día, por medio de una persona muy especial en mi vida, llegó a mis manos una agenda...que contenía la palabra "wicca". La verdad es que la agenda era preciosa, hablaba de la Luna, las cosechas, las estaciones, los ciclos, el Sol, los elementos, de magia...y de "Los Dioses".
Yo pensando "Wicca, qué será esto de wicca, pues mira que me suena a ouija" (jajaja error de principiante, lo siento).
Total, que me puse a investigar....y... Oooh milagro: se hizo la luz ante mí. Resulta que la wicca era una religión neopagana, resulta que había gente que creía en las mismas cosas que yo intuía que podían existir...y había más. A mi reducida comprensión de la espiritualidad comenzaron a llegar palabras como "reconstruccionismo" "asatru" "helenismo" "brujería tradicional" "druidismo" "espiritualidad femenina"...y un largo etc.
Fue como llegar empapada a tu hogar después de haber estado cabalgando durante días bajo una interminable  tormenta, y sentarte frente a un fuego acogedor.
Desde el primer momento, pensé que de una vez por todas había encontrado lo que llevaba tantos años buscando.
Es verdad que al principio sentí cierta inseguridad:
 "¿Esto no será un rollo secta?"
" ¿No estaré un poco flipada,?"
" A ver, voy a pensar...¿en algún momento me he fumado algo o he tomado setas con efectos a largo plazo?"

Pero poco a poco, investigando, leyendo, y, especialmente, conociendo gente, me di cuenta de que en realidad me sentía identificada con ello, me llenaba, y lo más importante, me hacía crecer como persona,  avanzar, me ayudó a conocerme mejor. Ha llenado mi vida de momentos muy especiales y de amigos increíbles. Mi vida no sería la misma de no haber conocido el sendero pagano.
Primero comencé en solitario, después me uní a foros y diferentes webs, y cuando me mudé de ciudad, pude conocer a más gente en persona
Aún no he terminado de explorar estas aguas, de ver a dónde me llevan definitivamente ( una de las cosas más bonitas del paganismo es la diversidad,los diferentes caminos que hay en él), pero tengo claro que sea lo que sea lo que estoy buscando, es aquí, mi destino final está dentro de una tradición pagana.
Así que bueno, esa es un poco mi historia.

Ah, no quería cerrar esta entrada sin hacer una mención especial a la web wiccanos.com (y a su creadora, Arikelilla) No tendré vidas suficientes para agradeceros todo lo que me habéis dado, ni las personas maravillosas que vuestra página ha hecho llegar a mi vida (vosotros sabéis quiénes sois) Abrió la puerta a un conocimiento de algo que siempre estuvo dentro de mí. Gracias de todo corazón.


viernes, 6 de abril de 2012

Introspección.



Sé que llevo mucho tiempo sin escribir.
Quiero disculparme ante la gente que me lee o me sigue.
Debo confesar que llevo un periodo de introspección. Estoy en medio de una búsqueda espiritual muy profunda, que me está llevando mucho tiempo.
Cuando parece que encuentro un atisbo de luz en mi camino, me vuelvo a quedar estancada.
Estoy en una época de aprendizaje, un aprendizaje que considero más profundo que el que he llevado hasta ahora.
Reconozco que ahora mismo, estoy algo estancada. Que me siento algo a ciegas.
Lo único que sé, con toda seguridad, es que el paganismo es mi camino. ¿A dónde me llevará, a cuál de sus muchas ramas, dónde acabaré? No lo sé
Sé que creo en el Dios y la Diosa. Sé que quiero conocerlos más a fondo. Y que quiero conectar con ellos, definitivamente.
Lo demás, es trabajo, trabajo y trabajo.
Hay que caer, levantarse, insistir, aprender.
Sé que al final, encontraré las respuestas.
Ya os contaré.

lunes, 13 de septiembre de 2010

Enjaulada.


Bueno, esta entrada es un poco personal, no es sobre algo que haya investigado o redactado.
En una de mis entradas antiguas ya hablé del "Armario de las Escobas", y lo que voy a comentar a continuación va relacionado con ella.
Como ya dije, poca gente de mi entorno sabe que soy pagana. Por el momento, no tengo más remedio que callar, pues por cuestiones personales, no es el mejor momento para decirlo, al menos, no mientras esté en casa de mis padres. Cuando me emancipe, ya se verá.
No es que tenga la necesidad de pregonarlo a los cuatro vientos, pero es que últimamente me resulta un poco complicado atender a mis creencias, mi espiritualidad.
Aquí la privacidad...es, digamos, limitada. Hay ciertos familiares que no respetan que una necesite un espacio para sí misma, y eso, a la hora de hacer algunas cosas como montar un altar, por ejemplo, es un inconveniente.
Me molesta no poder meditar o hacer una relajación sin que me interrumpan, o tener que andar celebrando los Esbat y Sabats en clandestinidad, con los inconvenientes que eso conlleva.
Tampoco me gusta el no saber si podré celebrar una festividad tranquilamente, o, si directamente, podré celebrarla.
No me gusta tener todas mis herramientas ocultas, y andar con cuidado de que nadie las descubra.
Y muchas cosas más.
Es eso, el estar totalmente limitada a la hora de llevar mis creencias a la práctica. Puede parecer una tontería, pero me resulta frustrante...y muy triste.
Y ahora que voy a empezar las clases, tendré menos tiempo aún, menos ratitos libres que buscar para dedicarlo a mis creencias. Y es algo que me apena.
No me gusta sentir que, por ejemplo, no tengo la comunicación que querría con mis Dioses, que no puedo dedicarles un poco de mi tiempo...
Y es que me siento como un pájaro enjaulado, sin espacio apenas para estirar las alas y mucho menos para volar.

domingo, 25 de julio de 2010

Mi armario de las escobas


Salir del armario de las escobas quiere decir dar a conocer al resto de personas que eres pagano, que practicas la brujería. Es darlo a conocer a tu familia, tus amigos…
Llevo un tiempo algo… ¿atormentada? Por la idea de tener que hacerlo todo en clandestinidad.
Me encantaría tener mi altar fijo, mis cosas esotéricas (las pocas que tengo) a mano, sin tener que andar escondiéndolas, poder colocar libros al respecto en mis estanterías, en vez de tenerlos que meter en PDF en el ordenador.
Me gustaría poder hacer todo eso, y hablar tranquilamente de mis creencias sin temor a intolerancia y prejuicios.
Me siento bastante atada en casa a lo que se refiere la práctica de mi espiritualidad.
No he podido compartir nada de esto ni con familiares ni amigos porque sé cómo son. No me van a poner el grito en el cielo ni me van a llevar a un exorcista. Eso lo podría llevar bien, de hecho sería divertido ver cómo intentan exorcizarme.
Lo que harán es menospreciarlo, burlarse de ello, reírse de mí y mis creencias.
Ya me imagino a mi madre cuchicheando (a voces) con su hermana por teléfono, riéndose de mí, llamándome excéntrica, pirada y demás lindezas.
Los que son católicos, pensando que ahora te comen la cabeza de cualquier forma y te manipulan con tonterías para que te alejes de la Iglesia. Los que se autodenominan ateos, burlándose de mí, diciendo que no estoy bien de la cabeza, y que lo que hago es un engañabobos.
No estoy dispuesta a pasar por ese trago.
Y es que si hay algo que no soporto es que se rían de mí y de lo que creo o dejo de creer. Si hay algo con lo que no puedo, es con la intolerancia y las faltas de respeto.
Realmente sería genial tener mi altar montado en la habitación, que nadie entrara de repente cuando intento meditar o hacer alguna relajación, o que no me molestasen durante un ritual.
Que se interesen por mi espiritualidad, pudiendo hablar del tema sin prejuicios ni tabúes.
Espero que no llegue a sus oídos la existencia de mi blog. Serían demasiadas explicaciones las que no me dejarían dar.
Aunque no sepan que soy pagana, cuando se habla de un tema, doy mi punto de vista partiendo de mis creencias. La típica frase que siempre me dicen cuando hago esto: “Tú qué sabrás, eres demasiado joven para entender, para opinar”.
No me gusta la idea de ocultarme, pero si quiero estar tranquila, sin tener que aguantar críticas y demás, no me queda otra. Y es que en mi familia hay gente que puede llegar a ser pero que muy cruel. Lo sé por experiencia.
Así pues, mejor ahorrarse el mal trago.
Me da mucha pena, porque en realidad siento que no me conocen, que no saben nada de mí, que lo que ven es solo la punta del iceberg.
La única persona que sabe TODO acerca de mis creencias, de lo que hago o no hago, de lo que pienso, lo que opino, lo que siento…es mi novio. Porque tengo la suerte de que es un chico con una mente abierta, que comprende muchas cosas, y que ante todo me respeta. Sabe lo importante que es todo esto para mí y siempre se interesa, se involucra, me ayuda en lo que puede. Me encanta hablar con él de todos los temas imaginables.
La verdad, me gustaría salir del armario de las escobas, porque como ya he dicho, me siento algo enjaulada. Sin embargo, sé que aún no ha llegado el momento.
No me estoy refiriendo a tatuarme en la frente “PAGANA” y a ir vociferando por ahí mis creencias. No necesito nada de eso. No tengo por qué explicarle a nadie cuáles son mis convicciones, o hacer proselitismo. No es cuestión de que todo el mundo en mi ciudad lo sepa, ya que la espiritualidad es algo muy personal que se comparte solo con quien se quiera o se necesite.
Sin embargo, si me gustaría que al menos ciertas personas más cercanas, pudieran comprenderlo, solo por el hecho de que tendría mucha más libertad de acción, y podría practicar mis rituales, fiestas y demás con más tranquilidad y libertad. Pero sé que, al menos de momento, no caerá tal breva.
No se puede hablar de magia o de paganismo con personas que no lo entienden ni lo respetan.