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sábado, 18 de julio de 2015

Feliz Reencuentro


Este blog lleva casi dos años parado. Admito que ha sido mucho, demasiado tiempo quizás. He llegado en varias ocasiones a pensar que para tenerlo aquí muerto de risa, mejor lo eliminaba. Pero me alegro de no haberlo hecho.

Puede parecer que mi ausencia por aquí se deba a que – como a mucha gente le pasa– he perdido el interés por la espiritualidad y me he alejado del paganismo. Bueno, pues nada más lejos de la realidad.
En verdad han sido dos años intensos, en los que he vivido varias peripecias. He tenido experiencias muy lindas, poderosas y enriquecedoras. Estos años he entrado en contacto con grupos de diferentes sendas paganas, y he podido trabajar –con mayor o menor grado de compromiso– con ellos, conociendo en primera persona lo que se mueve por el mundillo pagano. Esto me ha dado una visión bastante más amplia de la que antes tenía. Además, me ha ayudado a conocer muchos grupos que ni sabía que existían.
Ya os imaginaréis lo enriquecedor que ha sido todo esto. No solo he tenido experiencias muy valiosas, además he encontrado amigos maravillosos en el camino. Personas a las que puedo considerar “mi familia pagana”.

He logrado encontrar un lugar, mi tradición concreta dentro del paganismo, o al menos en la que me siento más cómoda, y estoy estudiando el primer grado en una tradición wicca.
Yo nunca creí que sería a la wicca a donde llegaría (a pesar de que fue la primera religión pagana que conocí). Pero no quiero decir que “he acabado en la wicca” pues a pesar de la afinidad que siento con ella, éste es un viaje que dura toda la vida, y que puede desembocar en sitios que jamás habría pensado. Quién sabe, puede ser mi “amor para toda la vida” o puede que dentro de unos años ésta me lleve a otro lugar. No sé qué pasará, pero sí sé que ya no me agobia tanto el “encontrar mi sitio”, ni me siento perdida. He aprendido a disfrutar con lo que hago, sin necesidad de poner nombre o etiquetar todo. Ahora soy capaz de entregarme a la experiencia en sí, a dejarme llevar, sin agobios, sin limitarme, sin cerrarme a ninguna posibilidad. Ahora soy capaz de disfrutar con las propias vivencias y el aprendizaje en sí. Es algo tan grande y tan bonito que no tengo palabras para definir cómo me hace sentir.
Así que retomo este blog, no sé si podré dedicarme a él con toda la frecuencia que me gustaría, pues mis circunstancias personales igual no me lo permiten, pero sí intentaré ir actualizándolo con cierta frecuencia, y así ir contando aquello que me llame la atención, me inquiete, me suceda, me interese…como siempre he hecho.

Feliz Encuentro si eres nuevo o nueva por aquí, Feliz Reencuentro si ya me conocías. :D 


viernes, 13 de septiembre de 2013

Cómo llegué al paganismo

Bueno, hoy me apetecía crear una entrada muy personal, hablando un poco sobre mí. Nunca he contado por qué soy pagana, o cómo llegué hasta aquí, y creo que ya es hora.

Yo nací y crecí en una ciudad pequeña, en la que el catolicismo es la religión por excelencia. Mi familia, en su gran mayoría, es cristiana.
Me bautizaron, no sé si por tradición o por convicción, y me apuntaron a un colegio católico, en el que estudié durante toda mi niñez y mi adolescencia. Desde los seis a los trece años fui a catequesis, hice la comunión y más adelante la confirmación.
De pequeña, yo sólo conocía el cristianismo,creía que era la única religión. Como iba a catequesis, y mi colegio era cristiano, para mí la religión católica era algo así como una ley, tenía la extraña convicción de que los niños debían hacer la comunión y saberse las oraciones, porque lo decía alguna ley. Sí, es un planteamiento muy extraño, pero era lo que yo creía de pequeña.

De niña nunca puse en duda lo que la Iglesia me vendía. Al ser lo único que conocía, no podía cuestionar su autenticidad. Recuerdo que pese a que me decían lo bueno que era Dios, yo pasé mucho miedo del infierno: tuve una profesora que por cualquier cosa sacaba el tema: si no hacías los deberes, si hablabas en clase, si te portabas mal, si no rezabas, si no cumplías los mandamientos...todo eso te llevaba poco a poco a la condena eterna. Una vez le pegó una bronca en clase a un niño porque llamó "pulsera" a su rosario. Mi padre se decía "católico no practicante", vamos, que de boquilla mucho decir  lo maravillosa que es la Iglesia Católica, mucho repetir sus códigos morales, pero a la hora de la verdad, ni misa, ni rezar, ni nada. Y en el colegio a mí me explicaban que eso estaba muy feo, que había que ir a misa, y yo emparanoiada con que iba a ir al infierno.
Además que, aunque yo era cristiana,  siempre tuve una relación muy...intensa, por así decirlo con el tema de la brujería, la naturaleza, y con todo lo relacionado con "ciencias ocultas" por así llamarlo. Mis tías eran muy aficionadas a todos estos temas, así que supongo que en parte me lo pegaron ellas :P ( Mi interés por todo esto también es debido a ciertas experiencias personales que tuve siendo muy niña, pero que no voy a compartir aquí, espero que lo entendáis)
Me fascinaban las creencias antiguas, la mitología, las criaturas elementales, no paraba de soñar con el mundo celta...

Cuando crecí un poco, recuerdo que al empezar la secundaria (a los doce años) experimenté lo que podría llamarse "cierto despertar". Comencé a plantearme muchas cosas, a hacerme preguntas que no tenían una respuesta satisfactoria dentro del cristianismo. Empecé a tener ciertas inquietudes, y, lo que es más importante, me di cuenta (muy bruscamente, por cierto) de que la Iglesia ni era amor, ni era paz, ni era nada de eso tan bonito que me contaban. Descubrí la gran hipocresía del catolicismo, de cómo engañan, mienten, cómo juegan con la vida de la gente, con los miedos de los demás. Me cansé de tener miedo al infierno, a sentirme culpable por hacer esto o aquello.
Dejé la catequesis pocos meses antes de confirmarme, pero me hicieron volver y hacer la confirmación. Recuerdo ese día como un punto de inflexión: me sentí muy mal en la Catedral durante la misa, no paraba de preguntarme "¿Qué hago yo aquí?". No me gustó confirmarme, ni tener que besarle el anillo al Obispo, y me di cuenta que definitivamente no era ese el camino que deseaba para mi vida espiritual. Fue la úlima vez que entré en una Iglesia.
Tenía trece años.

Como estaba taaan decepcionada con el tema de la religión, llegué a una fase de  supuesta incredulidad absoluta. Y digo supuesta porque, pese a que había decidido renegar de cualquier religión, yo me sentía un poco vacía por dentro, no podía quitarme la idea de que tenía que existir algo más, necesitaba tener en algo en lo que creer.
Pasé varios años de inseguridad espiritual, a veces investigaba sobre formas diferentes de espiritualidad a las que me habían presentado toda mi vida, y otras me ponía en plan "mente científica y absoltamente escéptica".
Recuerdo que en una ocasión, me pregunté:
"Si antiguamente creían en Zeus, y Afrodita y todos esos Dioses Antiguos, ¿por qué no se puede creer ahora? Qué pena, a mí me gustaría una religión así"


 En una de mis épocas de vacío espiritual, investigué diferentes corrientes orientales, entre ellas el Budismo, pero aunque me pareció una religión preciosa, no me definía. Sí que es verdad que hizo que me reconciliara con la idea que se había formado en mi cabeza acerca de lo que es la religión, y aún hoy sigo leyendo sobre ella. El Budismo comenzó a abrir mi mente, a crear nuevas inquietudes en mí, y consiguió que me interesara por la meditación. Es una religión a la que tengo mucho cariño y respeto. :)
Como no lograba encontrar nada que me terminara de convencer, terminé por "montar" mis propias creencias. Pensaba que nadie más opinaba como yo, que nadie en su sano juicio tendría en su cabeza lo que yo era capaz de creer. Pero era feliz, a mí me servía, y decidí no buscar más.

Un día, por medio de una persona muy especial en mi vida, llegó a mis manos una agenda...que contenía la palabra "wicca". La verdad es que la agenda era preciosa, hablaba de la Luna, las cosechas, las estaciones, los ciclos, el Sol, los elementos, de magia...y de "Los Dioses".
Yo pensando "Wicca, qué será esto de wicca, pues mira que me suena a ouija" (jajaja error de principiante, lo siento).
Total, que me puse a investigar....y... Oooh milagro: se hizo la luz ante mí. Resulta que la wicca era una religión neopagana, resulta que había gente que creía en las mismas cosas que yo intuía que podían existir...y había más. A mi reducida comprensión de la espiritualidad comenzaron a llegar palabras como "reconstruccionismo" "asatru" "helenismo" "brujería tradicional" "druidismo" "espiritualidad femenina"...y un largo etc.
Fue como llegar empapada a tu hogar después de haber estado cabalgando durante días bajo una interminable  tormenta, y sentarte frente a un fuego acogedor.
Desde el primer momento, pensé que de una vez por todas había encontrado lo que llevaba tantos años buscando.
Es verdad que al principio sentí cierta inseguridad:
 "¿Esto no será un rollo secta?"
" ¿No estaré un poco flipada,?"
" A ver, voy a pensar...¿en algún momento me he fumado algo o he tomado setas con efectos a largo plazo?"

Pero poco a poco, investigando, leyendo, y, especialmente, conociendo gente, me di cuenta de que en realidad me sentía identificada con ello, me llenaba, y lo más importante, me hacía crecer como persona,  avanzar, me ayudó a conocerme mejor. Ha llenado mi vida de momentos muy especiales y de amigos increíbles. Mi vida no sería la misma de no haber conocido el sendero pagano.
Primero comencé en solitario, después me uní a foros y diferentes webs, y cuando me mudé de ciudad, pude conocer a más gente en persona
Aún no he terminado de explorar estas aguas, de ver a dónde me llevan definitivamente ( una de las cosas más bonitas del paganismo es la diversidad,los diferentes caminos que hay en él), pero tengo claro que sea lo que sea lo que estoy buscando, es aquí, mi destino final está dentro de una tradición pagana.
Así que bueno, esa es un poco mi historia.

Ah, no quería cerrar esta entrada sin hacer una mención especial a la web wiccanos.com (y a su creadora, Arikelilla) No tendré vidas suficientes para agradeceros todo lo que me habéis dado, ni las personas maravillosas que vuestra página ha hecho llegar a mi vida (vosotros sabéis quiénes sois) Abrió la puerta a un conocimiento de algo que siempre estuvo dentro de mí. Gracias de todo corazón.


viernes, 6 de abril de 2012

Introspección.



Sé que llevo mucho tiempo sin escribir.
Quiero disculparme ante la gente que me lee o me sigue.
Debo confesar que llevo un periodo de introspección. Estoy en medio de una búsqueda espiritual muy profunda, que me está llevando mucho tiempo.
Cuando parece que encuentro un atisbo de luz en mi camino, me vuelvo a quedar estancada.
Estoy en una época de aprendizaje, un aprendizaje que considero más profundo que el que he llevado hasta ahora.
Reconozco que ahora mismo, estoy algo estancada. Que me siento algo a ciegas.
Lo único que sé, con toda seguridad, es que el paganismo es mi camino. ¿A dónde me llevará, a cuál de sus muchas ramas, dónde acabaré? No lo sé
Sé que creo en el Dios y la Diosa. Sé que quiero conocerlos más a fondo. Y que quiero conectar con ellos, definitivamente.
Lo demás, es trabajo, trabajo y trabajo.
Hay que caer, levantarse, insistir, aprender.
Sé que al final, encontraré las respuestas.
Ya os contaré.

lunes, 13 de septiembre de 2010

Enjaulada.


Bueno, esta entrada es un poco personal, no es sobre algo que haya investigado o redactado.
En una de mis entradas antiguas ya hablé del "Armario de las Escobas", y lo que voy a comentar a continuación va relacionado con ella.
Como ya dije, poca gente de mi entorno sabe que soy pagana. Por el momento, no tengo más remedio que callar, pues por cuestiones personales, no es el mejor momento para decirlo, al menos, no mientras esté en casa de mis padres. Cuando me emancipe, ya se verá.
No es que tenga la necesidad de pregonarlo a los cuatro vientos, pero es que últimamente me resulta un poco complicado atender a mis creencias, mi espiritualidad.
Aquí la privacidad...es, digamos, limitada. Hay ciertos familiares que no respetan que una necesite un espacio para sí misma, y eso, a la hora de hacer algunas cosas como montar un altar, por ejemplo, es un inconveniente.
Me molesta no poder meditar o hacer una relajación sin que me interrumpan, o tener que andar celebrando los Esbat y Sabats en clandestinidad, con los inconvenientes que eso conlleva.
Tampoco me gusta el no saber si podré celebrar una festividad tranquilamente, o, si directamente, podré celebrarla.
No me gusta tener todas mis herramientas ocultas, y andar con cuidado de que nadie las descubra.
Y muchas cosas más.
Es eso, el estar totalmente limitada a la hora de llevar mis creencias a la práctica. Puede parecer una tontería, pero me resulta frustrante...y muy triste.
Y ahora que voy a empezar las clases, tendré menos tiempo aún, menos ratitos libres que buscar para dedicarlo a mis creencias. Y es algo que me apena.
No me gusta sentir que, por ejemplo, no tengo la comunicación que querría con mis Dioses, que no puedo dedicarles un poco de mi tiempo...
Y es que me siento como un pájaro enjaulado, sin espacio apenas para estirar las alas y mucho menos para volar.

miércoles, 18 de agosto de 2010

Pido disculpas


Llevo mucho tiempo sin actualizar el blog, pero es que llevo varias semanas fuera de casa, por lo que no he podido conectarme a internet.
A partir de mañana volveré a estar disponible, con lo que seguiré actualizando e investigando para compartir nuevas entradas con todos vosotros.
Os pido disculpas por este tiempo de ausencia, y, nuevamente, os doy las gracias por leer y/o seguirme.
Buena Luna a todos.

domingo, 25 de julio de 2010

Mi armario de las escobas


Salir del armario de las escobas quiere decir dar a conocer al resto de personas que eres pagano, que practicas la brujería. Es darlo a conocer a tu familia, tus amigos…
Llevo un tiempo algo… ¿atormentada? Por la idea de tener que hacerlo todo en clandestinidad.
Me encantaría tener mi altar fijo, mis cosas esotéricas (las pocas que tengo) a mano, sin tener que andar escondiéndolas, poder colocar libros al respecto en mis estanterías, en vez de tenerlos que meter en PDF en el ordenador.
Me gustaría poder hacer todo eso, y hablar tranquilamente de mis creencias sin temor a intolerancia y prejuicios.
Me siento bastante atada en casa a lo que se refiere la práctica de mi espiritualidad.
No he podido compartir nada de esto ni con familiares ni amigos porque sé cómo son. No me van a poner el grito en el cielo ni me van a llevar a un exorcista. Eso lo podría llevar bien, de hecho sería divertido ver cómo intentan exorcizarme.
Lo que harán es menospreciarlo, burlarse de ello, reírse de mí y mis creencias.
Ya me imagino a mi madre cuchicheando (a voces) con su hermana por teléfono, riéndose de mí, llamándome excéntrica, pirada y demás lindezas.
Los que son católicos, pensando que ahora te comen la cabeza de cualquier forma y te manipulan con tonterías para que te alejes de la Iglesia. Los que se autodenominan ateos, burlándose de mí, diciendo que no estoy bien de la cabeza, y que lo que hago es un engañabobos.
No estoy dispuesta a pasar por ese trago.
Y es que si hay algo que no soporto es que se rían de mí y de lo que creo o dejo de creer. Si hay algo con lo que no puedo, es con la intolerancia y las faltas de respeto.
Realmente sería genial tener mi altar montado en la habitación, que nadie entrara de repente cuando intento meditar o hacer alguna relajación, o que no me molestasen durante un ritual.
Que se interesen por mi espiritualidad, pudiendo hablar del tema sin prejuicios ni tabúes.
Espero que no llegue a sus oídos la existencia de mi blog. Serían demasiadas explicaciones las que no me dejarían dar.
Aunque no sepan que soy pagana, cuando se habla de un tema, doy mi punto de vista partiendo de mis creencias. La típica frase que siempre me dicen cuando hago esto: “Tú qué sabrás, eres demasiado joven para entender, para opinar”.
No me gusta la idea de ocultarme, pero si quiero estar tranquila, sin tener que aguantar críticas y demás, no me queda otra. Y es que en mi familia hay gente que puede llegar a ser pero que muy cruel. Lo sé por experiencia.
Así pues, mejor ahorrarse el mal trago.
Me da mucha pena, porque en realidad siento que no me conocen, que no saben nada de mí, que lo que ven es solo la punta del iceberg.
La única persona que sabe TODO acerca de mis creencias, de lo que hago o no hago, de lo que pienso, lo que opino, lo que siento…es mi novio. Porque tengo la suerte de que es un chico con una mente abierta, que comprende muchas cosas, y que ante todo me respeta. Sabe lo importante que es todo esto para mí y siempre se interesa, se involucra, me ayuda en lo que puede. Me encanta hablar con él de todos los temas imaginables.
La verdad, me gustaría salir del armario de las escobas, porque como ya he dicho, me siento algo enjaulada. Sin embargo, sé que aún no ha llegado el momento.
No me estoy refiriendo a tatuarme en la frente “PAGANA” y a ir vociferando por ahí mis creencias. No necesito nada de eso. No tengo por qué explicarle a nadie cuáles son mis convicciones, o hacer proselitismo. No es cuestión de que todo el mundo en mi ciudad lo sepa, ya que la espiritualidad es algo muy personal que se comparte solo con quien se quiera o se necesite.
Sin embargo, si me gustaría que al menos ciertas personas más cercanas, pudieran comprenderlo, solo por el hecho de que tendría mucha más libertad de acción, y podría practicar mis rituales, fiestas y demás con más tranquilidad y libertad. Pero sé que, al menos de momento, no caerá tal breva.
No se puede hablar de magia o de paganismo con personas que no lo entienden ni lo respetan.

sábado, 12 de junio de 2010

Brujas

Cuando una persona oye la palabra “bruja”, rápidamente la asocia a una mujer anciana, de larga nariz, con verrugas y muy mala leche. Come niños, vuela en escoba, y hace pactos con el demonio.
Pero no hay nada más lejos de la realidad.
Comencemos viendo la definición. Según la RAE bruja es:
1. Mujer que, según la opinión vulgar, tiene pacto con el diablo y, por ello, poderes extraordinarios.
2. En los cuentos infantiles tradicionales, mujer fea y malvada, que tiene poderes mágicos y que, generalmente, puede volar montada en una escoba.
3. Mujer fea y vieja.

Mal empezamos. Esto no es más que el resultado de siglos de desprestigio por parte de la Iglesia. Desprestigio relacionado íntimamente con el odio misógino que existía siglos atrás.
Aclararé brevemente esto. No será un texto demasiado rico en detalles, es solo para poner al lector en situación, que sepa de dónde viene éste odio y ésta imagen tan distorsionada de las brujas. Muy breve y por encima, quizás ya entraré en más detalles en otros post .
Antes de la llegada y expansión del cristianismo, existía lo que se conocen como religiones paganas. En las mismas, se veneraba a la naturaleza, y la mujer tenía un papel trascendental: era quien daba la vida, la máxima representación de la fertilidad y la vida. Era la representación de la deidad.
Las “brujas” no eran más que mujeres que conocían perfectamente la naturaleza, sus ciclos, y realizaban rituales para festejarlos. Mujeres con un gran conocimiento de los poderes y cualidades de la naturaleza. Podían celebrar un rito de honor a la Diosa Madre, como curarte los dolores menstruales con unas hierbas. Eran mujeres sabias y respetadas.
Con la llegada del cristianismo, todo cambió. Para expandir sus ideas y creencias, la Iglesia tenía que demonizar todos los aspectos de las religiones existentes. Por ejemplo, el Dios Cerunnos se asoció con el demonio. La mujer, tan importante para aquellas creencias que “amenazaban” al cristianismo, no podían ser menos. Había que erradicar su imagen, había que quitarla poder, protagonismo. Para empezar, se la identificó como la culpable del pecado original, era una criatura que menstruaba y que daba a luz, por lo que se la identificó con el pecado, la lujuria, la sexualidad (desde un punto de vista negativo). Se la convirtió en la representación del mal, se la asoció con el diablo. A ella, y a todo lo que con ella tuviera que ver.
El éxtasis se desató con el Maellus Maleficarum (“El Martillo de las brujas”) escrito por Sprenger y Kramer allá por el año 1486. Todo inquisidor que se preciara, debía conocerlo y ponerlo en práctica. Según éste libro, “Toda brujería nace del deseo carnal, insaciable en las mujeres”. Una denuncia interpuesta por cualquier persona (desde un vecino envidioso, a un sacerdote lascivo) ya era motivo suficiente para encerrarlas y someterlas a tortura. Recordemos que la presunción de inocencia no existía. Entonces “Eran culpables hasta demostrarse lo contrario”. Qué decir que demostrarlo era muy difícil, a veces imposible. A los informadores y a los cazadores de brujas se les pagaba por condena, por lo que perseguir brujas se convirtió en un lucrativo negocio.
La imagen de la bruja malvada no es otra cosa que el resultado de años de difamación hacia las mujeres, de siglos de infundir el miedo y el odio hacia ellas, por motivos religiosos, de poder, etc.
Una vez aclarado esto, voy a hablar de lo que en realidad es una bruja. De lo que actualmente son las brujas.

-Como ya he comentado antes, no creo en el diablo. Por lo tanto, no obtengo “poderes” de él. No realizo rituales de adoración al mismo, ni me acuesto con él en ningún tipo de Aquelarre.
-No tengo “poderes mágicos”. No preparo pócimas a base de saliva de sapo y entrañas de tiburón, no puedo volar en escoba, ni lanzar bolas de fuego por la boca. No me hago invisible, ni me transformo en gato, sapo, o cualquier otro ser.
-No soy una friki. Ni tengo como misión salvar el mundo (véase embrujadas), ni una varita mágica con la que lanzar embrujos tipo “alohomora”.
-No realizo rituales de amor, más conocidos como amarres. Lo único para lo que sirven es para atar a una persona a ti en contra de su voluntad. Va, no solo contra mi ética, sino contra todas las éticas, creo yo.
-Como bien dice la “Danza espiral” la brujería se basa en el amor por la vida en todas sus formas. Por lo tanto, no hago males de ojo, ni nada por el estilo. No soy quién para castigar o dañar a ninguna persona.
-Refiriéndome al amor, añado algo más. La sexualidad es una forma más de vivir el amor, de manifestarlo. Vivo mi sexualidad de forma plena y sana, no porque esté asociado al pecado o la lujuria, como más de uno diría. Lo hago por amor, libremente, y sin coaccionar ni amenazar. La encomienda de la Diosa nos dice: “Todos los actos de amor y placer son mis rituales”, por lo que considero la sexualidad como algo trascendental, sagrado y positivo siempre que se viva desde el respeto, sin dañar a nadie.
-Tomo mis enseñanzas, mi aprendizaje, directamente de la naturaleza, observándola, aprendiendo de ella. Busco mis conocimientos y mi inspiración en ella. Mis rituales se basan en ella. Desde los ciclos de la Luna, los cambios de estación, la lluvia, el crecimiento de los árboles.
-No busco en la magia “una solución fácil a mis problemas”. Mi camino es aprendizaje y esfuerzo, por lo que no busco que nadie ni nada me lo dé todo hecho. La magia es para mí, otra parte de mi camino espiritual. No podría vivir la magia sin religión, y la religión sin magia. Para mí, la magia va unida a la naturaleza del hombre. Con ella, en ningún momento busco alterar o dominar las cosas. Todo tiene una razón de ser. Practico la magia natural, es decir, la realizo a partir del contacto con la naturaleza. Para practicar cualquier tipo de ritual mágico, creo necesarios dos aspectos: deseo y necesidad. No creo que nada se deba hacer a la ligera, y mucho menos por capricho. Toda acción lleva unas consecuencias, y hemos de ser capaces de asumirlas.
-Las herramientas utilizadas, paradójicamente, sí son las que nos narran las leyendas. Velas, escoba, caldero, varita o báculo, cáliz, athame, inciensos, y por supuesto el pentáculo. Sin embargo su cometido en los rituales, sí que sea quizás algo diferente de la idea preconcebida que se tiene de ellos. :P
-Creo en la eficacia de diversas mancias como el tarot, el péndulo, las runas, sueños, quiromancia, o astrología, pero (al menos de momento) no domino ninguna. Para comprenderlas y saber interpretarlas correctamente, se necesita mucha práctica y estudio.
-Estudio herborismo, las piedras y gemas, y me interesan aspectos como el Reiki y demás medios de sanción/curación.

Como veis, una bruja dista mucho de ser esa señora malvada que lanza maldiciones, o esa maruja que sale en los canales de las televisiones regionales ofreciendo tiradas de cartas y amarres.
Una bruja es, al menos desde mi experiencia, una mujer (u hombre en caso de los “brujos” :P) que basa sus conocimientos y estudios en la naturaleza, que busca crecer espiritualmente, y como persona, con unas creencias religiosas, y que se basa en el respeto y amor por los demás.
Me tomo todo esto como algo serio e importante en mi vida, por ello esta entrada. No me gusta que nadie me tome por chiflada, excéntrica, o que simplemente sigo una moda.
Simplemente, quería aclararlo. =^^=

Bendiciones.

viernes, 11 de junio de 2010

Un nuevo blog.


He creado este otro blog por diversos motivos.
Ya tengo uno en el que cuento un poco mi vida, mi día a día. Es un blog en plan diario (pese a que tengo un diario personal, en el que, por supuesto, cuento cosas más íntimas)
Sin embargo, no hablo mucho de creencias personales/ religiosas.
Este blog, quiero dedicarlo a mi camino espiritual. Quiero dejar constancia de qué es lo que creo y qué no.
El motivo por el que he decidido crar un blog exclusivo para este tema, es el hecho de que lo considero algo muy importante y transcendental en mi vida, por lo que me pareció coherente crear un espacio únicamente para mis creencias religiosas.
Es una senda por la que llevo caminando relativamente poco, por lo que me gustaría que el blog refleje una madurez y aprendizaje a medida que vayan pasando las entradas.
Quiero aclarar que para mí no ha sido fácil encontrar mi camino. Ya dedicaré una entrada a hablar del tema, pero la verdad es que he tenido que luchar contra muchas cosas, psicológica, social, y moralmente hablando.
Para resumir un poco mis creencias, diré que soy pagana. Creo en un Dios y en una Diosa.
Creo que esa Diosa está representada en la Luna, y ese Dios, en el Sol.
Creo que la Madre Naturaleza es mi Diosa. Para mí, la naturaleza es sagrada, la venero y respeto. Celebro los ciclos naturales como fiestas importantes, al igual que las Lunas llenas.
Mi religión está basada en creencias de origen celta.
No me considero politeísta, pero sí creo que existen varios arquetipos para nombrar a mis Dioses. Resumidamente "Todos los Dioses son un mismo Dios, todas las Diosas son una misma Diosa"
Uno la magia y la religión, sin caer en tópicos, por supuesto. Puedo llamarme bruja, pero no puedo volar en escoba ni lanzar rayos por los ojos.
Para mí, es un camino muy personal.En gran parte, solitario. Un camino en el que caerme, levantarme, insisitir, crecer como persona.
No tengo libros sagrados escritos por terceras personas que me dicen qué hacer. No sigo líderes, no tengo maestros. Conozco otras personas a las que admiro y de las que puedo aprender, pero estamos en el mismo nivel. Nadie por encima, nadie por debajo. No creo en jerarquías.
NO BUSCO HACER PROSELITISMO. Quiero compartir mis creencias con aquellos que estén interesados, quiero dedicarle un espacio a algo tan importante para mí.
Pero no busco que nadie se afilie a nada, ni tampoco seguidores ni ese tipo de cosas.
Quiero aprender y compartir.
Otro aspecto importante: No creo en Satán, ni en el infierno, por lo que sería absurdo pensar que soy satánica o cualquier cosa extraña. Venero a la naturaleza, no a un señor rojo que lleva un tridente de la mano y te tortura durante toda la eternidad. Tampoco creo en los ángeles. Ambos conceptos forman parte de las tradiciones judeo-cristianas, y yo no soy ni judía ni cristiana.
Puede que uno de mis símbolos religiosos (el más significativo para mí, de hecho) sea el pentáculo. Pero el pentáculo no tiene nada que ver con el satanismo. Es anteriro al cristianismo, y representa los elementos: Fuego, Tierra, Agua y Aire, más el espíritu.
Como toda persona tengo unas normas éticas y unos principios y actúo en consecuencia a ellos.

Bueno, básicamente es esto. Espero seguir aprendiendo poco a poco. POr hoy, me despido.

Buena Luna.