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miércoles, 1 de septiembre de 2010

Amarres


Lo primero que hay que saber, es que un amarre es un método mediante el cual, atraemos a una persona a nuestro lado, y hacemos que se “enamore de nosotros”. Aunque no creo que el amor se pueda crear así porque sí mediante magia, por lo que más bien, opino que se crearía una fuerte obsesión hacia la persona que realiza el amarre.
Los amarres, pese a que muchas personas se empeñen en afirmar que son “magia blanca” (la magia, por cierto, no es blanca ni negra, no tiene color), que son benignos, que son naturales, no tienen nada ni de inocente, ni de benévolo.
Son una manera de controlar a alguien en contra de su voluntad, simple y llanamente.
Estoy totalmente en contra de esta práctica, ya que atenta contra la ley del libre albedrío, es una manera de someter, y además, puede hacer mucho daño.
He visto que hay muchísima gente que asegura estar perdidamente enamorada de una persona y necesita un amarre para conquistarla. Bien, creo que estas personas, para empezar, ni quieren ni aman tanto como dicen. Si de verdad quieren a otra persona, querrían ante todo la felicidad del otro, aunque ellos no pudieran proporcionársela.
Además ¿qué clase de persona desea estar con alguien que simplemente está obsesionado a causa de un sortilegio, que en realidad no le quiere?
Si una persona te gusta, la quieres, es mucho más divertido el coqueteo, el intentar ligar, y todas las fases previas antes de comenzar una relación. No ir y ¡zas! Amarre al canto. Eso ni es “legal” ni tiene mérito alguno.
Creo que es importante conocer cómo se hacen amarres, para, llegado el caso, poder romperlos. Así de fácil. Las personas que sepan hacerlos, no deberían ponerlos en práctica en ningún momento, ni enseñar a hacerlos a un tercero que lo pida para atraer a un amor. Sería una irresponsabilidad dar la oportunidad de llevar a cabo ciertas prácticas a personas que ni saben lo que quieren, ni lo que hacen, ni las consecuencias que un sortilegio así puede tener.
Y es que la gente piensa “Ah, un amarre, qué bonito, un hechizo de amor”. Esto no es un juego. Si empiezas algo con magia, es muy probable que tengas que mantenerlo con magia. Y es harto complicado.
Los amarres carecen de toda ética; porque al hacer un amarre, lo primero, como ya he dicho, estás sometiendo a una persona. Lo segundo, estás causando un gran daño, tanto al amarrado, como a su pareja (si la tiene), e incluso a ti mismo. Los amarres, una de las cualidades que tienen, es que hacen sufrir muchísimo a las personas.
Sé de una persona que quería que la enseñaran a hacer un amarre para atraer a un hombre que tenía pareja y un hijo… ¿cómo puede haber personas capaces de estar dispuestas a destruir una familia? ¿Y si es un capricho? ¿Amarrarías a alguien para luego dejarlo?
Lo mejor para entenderlo, es ponernos en la piel del otro: ¿Acaso nos gustaría a nosotros que nos amarrasen, alejándonos de la persona a la que queremos, y obligándonos a estar con alguien a quien no amamos?
Las personas no son propiedad de nadie, no las podemos manejar, ni manipular según se nos antoje. Es duro estar muy enamorado de alguien y que no te corresponda, pero no podemos imponer nuestra voluntad a los deseos de los demás. Recordemos que nuestra libertad termina donde comienza la de los demás.
Bueno…seguro que me dejo mucho en el tintero, pero por hoy, es lo que tenía que decir. Es que me he sentido algo molesta e indignada al ver la cantidad de personas que recurren a estos métodos crueles y mezquinos. Al ver la cantidad de egoísmo que hay en el mundo.
Creo (o más bien deseo) que la Ley del Retorno sea severa con las personas que, por puro egoísmo (e incluso por lucro), practiquen amarres, destrozando familias, y sometiendo a otros.

lunes, 5 de julio de 2010

Conjuros efectivos.


Me gustaría hablar hoy acerca de conjuros o hechizos, y cuáles serían las claves para que funcionen de forma correcta.
Hoy día, estamos bombardeados por continuas páginas de Internet, anuncios en periódicos, y libros de dudosa reputación que ofrecen amarres, hechizos varios, males de ojo y demás. Las niñas leen en sus revistas “hechizos Súper-Pop” para conseguir lo que desean.
La gran mayoría de éstos son patrañas y no se obtendrán resultados satisfactorios.
A la hora de realizar un conjuro, y que funcione, debemos tener en cuenta varios aspectos.

-Lo principal, un conocimiento técnico de la magia. Esto quiere decir, conocer correspondencias cromáticas, semanales, de hierbas, gemas, fase lunar, etc.; saber cómo hacer el hechizo, qué pasos seguir, etc. para realizar cada trabajo mágico en cuestión. No vale decir “Ahora te pongo una vela negra para hacerte daño”. Si alguien me pusiera una vela negra, me estaría haciendo un favor. Aunque estemos comenzando, debemos tener unos conocimientos mínimos.

-No repetir los conjuros de otra persona como si fueras un lorito. Hay ensalmos que están muy bien, que puedes utilizar para guiarte, y que son muy recomendables para comenzar. Pero lo importante es crear los propios. ¿Por qué? Muy sencillo, porque cada persona es un mundo, y lo que le funciona a uno, a otro puede no irle tan bien a otro, ya que las necesidades de cada persona son diferentes a las de otra.

-A la hora de crear el ensalmo, es importante poner nuestro corazón en cada palabra, sentir lo que estamos haciendo. La implicación emocional es uno de los instrumentos mágicos más importantes y efectivos que existen. Debemos tener en cuenta el sentimiento emocional y espiritual que cada conjuro tenga para nosotros.

-Fe. Hay que creer realmente en ello. Si piensas que algo va a fallar, ten por seguro que fallará. Respecto a éste punto, hay algo más que me gustaría añadir. Vivimos en una sociedad, por lo general o temerosa o escéptica con éstos temas. Una persona que está acostumbrada, por ejemplo, a las explicaciones científicas, o “racionales”, deberá abrir su mente. Entiendo que es muy complicado para algunas personas creer ciegamente en ello, aunque realmente quieran hacer magia. No debemos albergar dudas, pues es poner obstáculos a nuestro deseo. Debemos ser capaces de comprender que tenemos la capacidad para crear, o para cambiar aquello que deseamos.
No se puede practicar magia si se desconfía o desprecian sus artes.

-Realismo. Todo tiene unos límites. No podemos volvernos invisibles o volar en escoba.

-Guardar silencio. Con esto me refiero a que debemos ser capaces de guardar para nosotros aquello que hacemos, sin necesidad de pregonarlo a los cuatro vientos. No tenemos por qué vanagloriarnos de lo que hemos conseguido. Una vez me dijeron lo siguiente: “Poder compartido, poder perdido”. Eso lo resume todo.

-Ser consecuentes con lo que hacemos. Es decir, debemos respaldar el trabajo mágico en el plano físico. No debemos sentarnos a esperar que todo vaya bien y se solucione.
-Deseo y necesidad. Saber qué es lo que queremos, y realmente necesitarlo. No debemos hacer las cosas así porque sí, por un capricho, simplemente porque se es demasiado vago para buscar otras soluciones mediante la perseverancia o el duro trabajo. La magia no es la solución para todo.

Bueno, pues esto es todo. Espero que lo encontréis útil o interesante y, en especial, que os sirva.

**Respecto al deseo y la necesidad. Están íntimamente relacionados con la responsabilidad a la hora de realizar magia, y es un tema muy importante, al que dedicaré una entrada en su momento.

Buena Luna a todos.

Fuentes: Mis propios conocimientos y apuntes.
Wiccanos.com

domingo, 13 de junio de 2010

Congelación. (Para resolver conflictos)


A veces, por diversas causas, tenemos que lidiar contra personas que nos están haciendo daño, o la vida imposible. Personas que crean conflictos que en ocasiones, se nos escapan de las manos.
Aquí os dejo un pequeño "hechizo" (no me gusta del todo la palabra, ha sido tan parodiada y desacreditada...) para cuando tengáis un problema con alguien.
Antes de nada, aconsejaros que no lo utilicéis como primera y única medida. Los problemas se solucionan hablando, y utilizando diversas estrategias para ponerle fin. Sin embargo, cuando no hay medio de arreglarlo y fallan las palabras, cuando ya se ha intentado todo y nada ha funcionado, podéis intentar lo siguiente:

Escribir a lápiz en un papel blanco, el nombre y los apellidos de la persona que está causando los problemas o la situación conflictiva.
Se dobla el papel por la mitad y se introduce en un vasito con agua, y de ahí, va a al congelador. Deberá quedarse el mayor tiempo posible dentro. Si no se saca, mejor.
Cuando el problema es con varias personas, se meterán varios papeles en varios vasos de agua.
Ésto sirve para que la relación se "enfríe, o congele" y los aleja, la relación no evoluciona a más.

Aclaraciones:
* Los nombres deben estar escritos a lápiz para que el agua no borre la tinta.
**Al congelar a alguien, o a alguna situación, no deseas hacer ningún daño a nadie, simplemente buscas el mayor beneficio a todos los niveles, sin dañar.