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sábado, 28 de agosto de 2010

El Destino.


Hoy quiero presentar un tema que me interesa bastante, que es el Destino.
Veamos…
Muchas personas creen que existe un Destino al que todos estamos ligados. Éste, guía nuestras vidas, y es, según muchos, inevitable.
Hay mucha gente que piensa que estamos obligados a cumplirle, que desde que nacemos estamos predestinados a que en nuestras vidas sucedan ciertas cosas y a llegar a un final ya asignado a cada uno. Según esta opinión, los humanos no seríamos dueños de nuestra vida, ya que nuestras decisiones, actos, errores vendrían “de fábrica”, es decir, el Sino nos lo habría asignado, y nada de lo que hagamos podrá cambiarlo ni modificarlo de forma alguna. Si contemplamos ésta teoría, nuestras vidas serían un camino largo, recto, que a cada cual le lleva a una meta concreta.

Yo creo en el Destino, creo que todos y cada uno de nosotros estamos aquí por algún motivo, sin embargo, somos dueños de nuestro propio Destino, poco a poco, cada cual lo va construyendo. Creo que no es un sendero recto, sino que es un camino con distintas direcciones. A lo largo de esa senda que es nuestra vida, iremos encontrando baches, terraplenes, y bifurcaciones. Según cómo actuemos ante ellos, según sean nuestras acciones, y las decisiones que tomemos, llegaremos a un fin u otro.
Mi opinión viene de que soy totalmente partidaria de la teoría de la causalidad “Toda acción conlleva una consecuencia”.
Nada sucede porque sí, porque tiene que ser así y punto. No.
Todos nuestros actos, todo lo que decidimos hacer en esta vida, tendrá una repercusión, a largo o corto plazo, sobre nuestras vidas y es posible que también sobre la de los demás. De esta forma, vamos construyendo nuestro propio Destino.
Nada sucede por azar, y en esta vida, las casualidades son mínimas, si acaso existen. Todo sucede por algún motivo, un motivo que nosotros mismos creamos.
De esta forma creo que cada persona es plenamente responsable de sus actos y de las consecuencias que los mismos conllevan. Todos gozamos de libre albedrío, y ésta libertad conlleva una responsabilidad.

Buena Luna. =^^=


*Nota: Como siempre, es mi opinión, personal y subjetiva. Cada uno tendrá su propia opinión y teoría, todas igualmente respetables.

domingo, 25 de julio de 2010

Mi armario de las escobas


Salir del armario de las escobas quiere decir dar a conocer al resto de personas que eres pagano, que practicas la brujería. Es darlo a conocer a tu familia, tus amigos…
Llevo un tiempo algo… ¿atormentada? Por la idea de tener que hacerlo todo en clandestinidad.
Me encantaría tener mi altar fijo, mis cosas esotéricas (las pocas que tengo) a mano, sin tener que andar escondiéndolas, poder colocar libros al respecto en mis estanterías, en vez de tenerlos que meter en PDF en el ordenador.
Me gustaría poder hacer todo eso, y hablar tranquilamente de mis creencias sin temor a intolerancia y prejuicios.
Me siento bastante atada en casa a lo que se refiere la práctica de mi espiritualidad.
No he podido compartir nada de esto ni con familiares ni amigos porque sé cómo son. No me van a poner el grito en el cielo ni me van a llevar a un exorcista. Eso lo podría llevar bien, de hecho sería divertido ver cómo intentan exorcizarme.
Lo que harán es menospreciarlo, burlarse de ello, reírse de mí y mis creencias.
Ya me imagino a mi madre cuchicheando (a voces) con su hermana por teléfono, riéndose de mí, llamándome excéntrica, pirada y demás lindezas.
Los que son católicos, pensando que ahora te comen la cabeza de cualquier forma y te manipulan con tonterías para que te alejes de la Iglesia. Los que se autodenominan ateos, burlándose de mí, diciendo que no estoy bien de la cabeza, y que lo que hago es un engañabobos.
No estoy dispuesta a pasar por ese trago.
Y es que si hay algo que no soporto es que se rían de mí y de lo que creo o dejo de creer. Si hay algo con lo que no puedo, es con la intolerancia y las faltas de respeto.
Realmente sería genial tener mi altar montado en la habitación, que nadie entrara de repente cuando intento meditar o hacer alguna relajación, o que no me molestasen durante un ritual.
Que se interesen por mi espiritualidad, pudiendo hablar del tema sin prejuicios ni tabúes.
Espero que no llegue a sus oídos la existencia de mi blog. Serían demasiadas explicaciones las que no me dejarían dar.
Aunque no sepan que soy pagana, cuando se habla de un tema, doy mi punto de vista partiendo de mis creencias. La típica frase que siempre me dicen cuando hago esto: “Tú qué sabrás, eres demasiado joven para entender, para opinar”.
No me gusta la idea de ocultarme, pero si quiero estar tranquila, sin tener que aguantar críticas y demás, no me queda otra. Y es que en mi familia hay gente que puede llegar a ser pero que muy cruel. Lo sé por experiencia.
Así pues, mejor ahorrarse el mal trago.
Me da mucha pena, porque en realidad siento que no me conocen, que no saben nada de mí, que lo que ven es solo la punta del iceberg.
La única persona que sabe TODO acerca de mis creencias, de lo que hago o no hago, de lo que pienso, lo que opino, lo que siento…es mi novio. Porque tengo la suerte de que es un chico con una mente abierta, que comprende muchas cosas, y que ante todo me respeta. Sabe lo importante que es todo esto para mí y siempre se interesa, se involucra, me ayuda en lo que puede. Me encanta hablar con él de todos los temas imaginables.
La verdad, me gustaría salir del armario de las escobas, porque como ya he dicho, me siento algo enjaulada. Sin embargo, sé que aún no ha llegado el momento.
No me estoy refiriendo a tatuarme en la frente “PAGANA” y a ir vociferando por ahí mis creencias. No necesito nada de eso. No tengo por qué explicarle a nadie cuáles son mis convicciones, o hacer proselitismo. No es cuestión de que todo el mundo en mi ciudad lo sepa, ya que la espiritualidad es algo muy personal que se comparte solo con quien se quiera o se necesite.
Sin embargo, si me gustaría que al menos ciertas personas más cercanas, pudieran comprenderlo, solo por el hecho de que tendría mucha más libertad de acción, y podría practicar mis rituales, fiestas y demás con más tranquilidad y libertad. Pero sé que, al menos de momento, no caerá tal breva.
No se puede hablar de magia o de paganismo con personas que no lo entienden ni lo respetan.